Galería Quero

Consuelo Kanaga, un retrato de lo no mirado

Fundación MAPFRE, una de las instituciones que con más empeño viene descubriéndonos fotógrafos casi desconocidos en España pero relevantes por la universalidad de su obra, nos presenta ahora en Barcelona una retrospectiva de una autora estadounidense cuya trayectoria no había sido hasta ahora revisada a fondo ni en nuestro país ni en Europa: Consuelo Kanaga.

Nacida en 1894 en Astoria (Oregon), dedicó buena parte de su producción a la mujer y a la población afroamericana, inquietudes que probablemente comenzó a cultivar a raíz de su dedicación al periodismo: hija de abogado y escritora, ayudó a sus padres en tareas de edición y redacción antes de incorporarse, en 1915, al San Francisco Chronicle –medio que la convirtió, unos años más tarde, en fotógrafa en plantilla- y después al Daily News de la misma ciudad. Se adentraría en aquellos momentos en el California Camera Club, donde pudo conocer su primer cuarto oscuro y a Imogen Cunningham, Edward Weston y Dorothea Lange, con quienes compartió una mirada social. El descubrimiento de la revista Camera Work de Stieglitz le permitió, además, descubrir la fotografía artística.

Otro colectivo al que se asoció fue f/64, y en su primera exposición, en el M. H. de Young Memorial Museum de San Francisco, también participó antes de documentar distintas luchas obreras, recalar en Nueva York y vincularse a la Photo League. Steichen, con el tiempo, se convertiría en uno de sus valedores y la incluiría en la exhibición “The Family of Man” de 1955, en el MoMA, a la que seguirían otras, ya individuales, en la Galería Lerner-Heller, el Brooklyn Museum (que le brindó una retrospectiva pequeña pero importante) y Wave Hill, Riverdale. Después de su muerte en 1978, formó parte de la colectiva “Recollections: Ten Women of Photography” en el International Center of Photography neoyorquino y el Brooklyn Museum, que atesora buena parte de su legado, le dedicó otra antología.

Consuelo Kanaga. Young Girl in Profile, 1948. Brooklyn Museum

La que hasta mayo podemos visitar en KBr Fundación MAPFRE, organizada junto al San Francisco Museum of Modern Art y comisariada por Drew Sawyer, incide en la impronta en su carrera de su labor primera como fotoperiodista (fue tomando imágenes para ilustrar sus reportajes como pudo aprender el oficio) y en sus testimonios del movimiento cultural llamado Nuevo Negro, que se desarrolló en los veinte y los treinta y que supuso un florecimiento de los artistas y escritores negros pero apeló también a los blancos, demandando su apoyo en defensa de la igualdad; Kanaga respondió a esa llamada. Contemplaremos, igualmente, los retratos que brindó a su extenso e influyente círculo de amistades femeninas, muchas de ellas fotógrafas a quienes inspiró o por quienes se dejó inspirar; es el caso de las citadas Imogen Cunningham y Dorothea Lange, Louise Dahl-Wolfe (compañera de viajes en Europa y África), Alma Lavenson, Tina Modotti y Eiko Yamazawa.

Del mismo modo que privilegió su relación con ellas a la autopromoción, el centro de su trabajo lo constituyeron asuntos humanos: se fijó en la pobreza y las condiciones de vida de los marginados, en quienes eran víctimas del racismo o la desigualdad, sin dejar por ello de indagar en las opciones formales de la fotografía como arte. Es complicado dilucidar las razones de que haya quedado hasta ahora a la sombra respecto a sus compañeras mencionadas, pero seguramente tendrían que ver con sus empleos a jornada completa, que le obligaban a coger la cámara sobre todo los fines de semana, o con la dedicación a sus parejas, por quienes aparcó varias veces su carrera.

Consuelo Kanaga. Sin título, década de 1930. Brooklyn Museum

Contemplaremos de inicio una selección de las obras que llevó a cabo como fotoperiodista, primero, como dijimos, en San Francisco y luego en Denver y Nueva York. Se trata de escenas urbanas que suelen presentarnos retratos de esa desigualdad, entre ellos el de La viuda Watson (1922-1924) para el New York Journal-American: capta a una mujer enferma de tuberculosis junto a su hijo. Entre sus referentes en aquel momento se encontraba Arnold Genthe, autor de vistas callejeras siempre urbanas.

Consuelo Kanaga. La viuda Watson, 1922-1924. Brooklyn Museum

En paralelo a esos trabajos, y también tanto en San Francisco como en Nueva York, realizó Kanaga retratos por encargo que le permitían obtener ganancias adicionales: abrió estudio propio en los primeros años veinte y esa labor le permitiría mantenerse, a sí misma y a sus maridos, en adelante. Sus clientes fueron, sobre todo, gentes adineradas y amigos situados en el entorno de las vanguardias, y en estas imágenes se permitía experimentar con poses, iluminación, recortes e impresiones para alcanzar la expresividad deseada; utilizaba la sobreexposición y la subexposición, manipulando los tiempos, y conseguía efectos teatrales acentuando luces y sombras. Para resaltar rasgos, además, viraba impresiones con metales y añadía lápiz o grafito. Si no siempre sus imágenes tomadas como fotoperiodista se conservan, de este género sí nos han llegado negativos y copias.

Consuelo Kanaga. Sin título, hacia 1925. Brooklyn Museum

Consuelo Kanaga. Sin título, década de 1920. Brooklyn Museum

Avanzamos antes que Dahl-Wolfe fue su compañera de viaje en Europa y África; aquel periplo lo efectuó en 1927-1928, con el mecenazgo de Albert M. Bender, y le llevó a Francia, Alemania, Italia, Hungría y Túnez, donde visitó museos, monumentos e iglesias y buscó algunas oportunidades de aprendizaje en lo que tenía que ver con las técnicas fotográficas. De ese periodo destaca la serie de imágenes que dedicó a las calles y gentes de Cairuán (Túnez) y a los artistas expatriados que residían entonces en ese país, y también el hecho de que comenzara en África a tomar conciencia del racismo, como escribió a Bender: Estoy harta de ver a hombres y mujeres de color maltratados por blancos estúpidos.

A su regreso a Estados Unidos, daría forma Kanaga a un personal modelo de escenas americanas: celebró en ellas a la gente corriente y las particularidades locales, fijándose sobre todo en lo desatendido: desde las arquitecturas y objetos que solían pasar desapercibidos a los trabajadores de oficios comunes, a menudo afroamericanos. En paralelo, y en el marco del mencionado movimiento Nuevo Negro, retrató a artistas e intelectuales negros (Kenneth Spencer, Langston Hughes, Sargent Johnson) en imágenes que venían a celebrar su identidad frente a ataques y al terror racial que se extendería algunas décadas más. Manos (1930), donde une una negra y otra blanca, es la primera foto conservada de esta autora que refleja claramente sus ideas antirracistas.

Consuelo Kanaga. Manos, 1930. Brooklyn Museum

Consuelo Kanaga. Kenneth Spencer, 1933.Brooklyn Museum

El movimiento obrero fue otro de los polos temáticos de sus imágenes, especialmente tras las crudas condiciones laborales que llegaron con el crack del 29: desde 1935 y en Nueva York, fotografió para publicaciones de izquierdas e, involucrada en la Photo League, defendió la unión de los trabajadores al margen de razas y sexos. Entre los artistas que, en esa misma época de los treinta y los cuarenta, pasaron por su objetivo para ser retratados figuraron Alfred Stieglitz, W. Eugene Smith, Milton Avery, Mark Rothko o el diseñador Wharton Esherick.

Consuelo Kanaga. Wharton Esherick, 1940. Brooklyn Museum

En los cincuenta y los sesenta, Kanaga volvió a viajar, pero por el sur de su país: continúo retratando a niños y trabajadores afroamericanos, algunos jornaleros en áreas pantanosas recuperadas para la agricultura (las mucklands); también la marcha por la Paz y la Libertad de 1964. Además, fotografió el entorno natural de su nueva casa rural, al norte de Nueva York, y el estanque de su jardín; estas últimas instantáneas pudieron verse igualmente en el MoMA, en la colectiva “In and Out of Focus: A Survey of Today’s Photography”.

Al margen del propósito de la Fundación MAPFRE de reivindicar la producción de fotógrafas poco conocidas a este lado del océano, resulta difícil no emparentar las imágenes de Kanaga con las de otra autora estadounidense, también formada en San Francisco, que hace solo dos años pasó por las salas de KBr: Carrie Mae Weems, atenta al black power, comprometida con diversos movimientos antirracistas y con la no violencia.

Consuelo Kanaga. Tennessee, 1950. Brooklyn Museum

Consuelo Kanaga. Two Women, Harlem, hacia 1938. Brooklyn Museum

 

 

“Consuelo Kanaga. Atrapar el espíritu”

KBr FUNDACIÓN MAPFRE

Avenida Litoral, 30

Barcelona

Del 15 de febrero al 12 de mayo de 2024

 

The post Consuelo Kanaga, un retrato de lo no mirado appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *