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Allegro: el gran regreso a Madrid de Manolo Valdés

Es autor de las meninas que han itinerado durante años por las calles de numerosas ciudades de España y de esculturas públicas en medio mundo, pero también de una obra que, sobre todo en las últimas décadas, ha sido muy diversa en temáticas y que ha escapado a la tendencia pop y a los principios estéticos de Equipo Crónica, el colectivo que fundó en 1964 junto a Rafael Solbes y Antonio Toledo.

Manolo Valdés regresa a Madrid, una década después de su última individual en la capital y a casi veinte años vista de la retrospectiva que en 2006 le brindó el Museo Reina Sofía: la sala Opera Gallery presenta en Madrid cuarenta de sus trabajos, entre pinturas y esculturas, representativos del conjunto de su carrera, una trayectoria que inició al principio de los sesenta en Valencia, como parte del mencionado grupo Crónica, y que continuó en solitario en los ochenta desplegando un estilo personal basado en la apropiación y la resignificación de obras bien conocidas de los antiguos maestros y también de autores convertidos en clásicos del siglo XX. Una y otra vez ha llevado este artista a su terreno las figuras femeninas de Velázquez (reinas, infantas y aquellas meninas), pero también las composiciones cinéticas de Alexander Calder, las odaliscas matissianas o las geometrías constructivistas; no se trata de motivos tomados al azar, sino seleccionados en el marco de una labor meticulosa, cuidadosamente programada, y destinada a subrayar lo cambiante de nuestra mirada hacia el pasado, vaivenes sociales reflejados en tótems inamovibles.

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

En lo formal, ha procurado el valenciano el hallazgo de combinaciones cromáticas novedosas y de una multiplicidad de texturas, devenidas a veces orografías de lo matérico; esa es la razón de que afirme que su pintura procede de su trabajo escultórico; en una y otra disciplina ha manejado, en realidad, muy diferentes materiales. También es posible concebir sus modelados como dibujos aéreos, en los que la luz pinta al generar sombras.

Nos esperan en Opera Gallery un buen número de sus cabezas de mujer, con rostros de líneas esquemáticas en las que la fuerza del color domina sobre el tratamiento de las formas; podemos decir que se hallan a medio camino entre figuración y abstracción. En el caso de las escultóricas, resultan gráciles y ligeras al margen de su tamaño; contemplaremos ejemplos (Cabeza con cristales verdes, Cabeza de mariposas azules, Círculos en ámbar, Cabeza con cerámica, Cabeza con vidriera XXI) muy dispares entre sí en su paleta, en las geometrías que suelen emplearse como tocados y en su materialidad, pero que tienen en común, eso sí, una cuidadosa simetría.

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

En el terreno de las tres dimensiones, no faltarán tampoco en “Allegro” sus muy reconocibles visiones de la Reina Mariana o las Meninas velazqueñas. Como señala en el catálogo de esta muestra Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1800 del Museo del Prado, el diálogo de Valdés con los personajes del genio barroco, iniciado cuando aún formaba parte de Equipo Crónica (Crónica de la Transición), es uno de los más extensos en el tiempo, o el más, en el arte español e internacional: ha adoptado caminos muy diversos (en formatos, escalas, técnicas y soluciones formales) y ha ido mucho más allá de Las Meninas, pues cuando el artista se trasladó a Nueva York decidió tomar como punto de partida imágenes de los fondos del Metropolitan Museum.

Dos de las piezas aquí reunidas, de volúmenes y perfiles semejantes entre sí, remiten a Mariana de Austria en el peinado y la simetría rigurosa, a la Infanta Margarita en la posición de los brazos y a la menina Isabel de Velasco en su movimiento sutil. Además, juegan con las nociones de lo interior y lo externo, en un caso porque la pieza está realizada con resina que absorbe la luz y la refleja, no desde la superficie sino desde el interior; en el otro, porque la figura se ejecutó con alambre, el material, por cierto, propio de los guardainfantes que estas mujeres portaban. Esta última obra incorpora, además, restos de porcelana oriental blanca y azul, alusivos quizá al esplendor de las tonalidades velazqueñas en los textiles de sus retratos o al búcaro que Agustina Sarmiento ofrecía a Margarita. Tanto dichos búcaros como la porcelana china eran, a mediados del siglo XVIII, objetos muy preciados y regalados por los privilegiados.

En cuanto a pinturas, saldrán a nuestro encuentro una decena de composiciones de grandes dimensiones y texturas informales protagonizadas, igualmente, por cabezas femeninas; destacan Matisse en Verde, Dama con Abanico II y Retrato con fondo ocre. Y la exhibición se completa fuera de la sala, con la presentación, en la fuente de la entrada del Rosewood Hotel Villa Magna, de la monumental escultura Mariposas blancas, ejecutada en cristal de Murano, resina y acero.

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

Manolo Valdés. Allegro. Opera Gallery, Madrid

 

 

Manolo Valdés. “Allegro”

OPERA GALLERY

c/ Serrano, 56

Madrid

Del 29 de febrero al 13 de abril de 2024

 

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