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¿Qué hacer o quehacer?

Sobre Colchón (Eróticos en technicolor)

Los objetos y las ambientaciones tuvieron amplia difusión en los años sesenta. En 1962 Marta Minujín expuso objetos ensamblados a pinturas. Ese mismo año, en París, comenzó a trabajar con telas de colchones en un tipo de esculturas textiles que utilizó poco después para construir estructuras habitables: ambientaciones que podían ser recorridas por el público. La participación quería ampliar los tradicionales conceptos de contemplación de la obra de arte. Participar proponía, de alguna manera, rehacer la propia experiencia del artista y así extender el campo vivencial del contemplador, ahora convertido en activo participante. Desalienar por medio del juego fue una idea siempre presente en la obra de Minujín desde aquellos años. Sus lúdicos colchones para mecerse y “vivir en arte” son paradigma del optimismo vitalista del pop argentino.
De regreso en Buenos Aires, presentó en el Premio Nacional Di Tella de 1964 Eróticos en technicolor, instalación de cuatro esculturas, y ¡Revuélquese y viva!, instalación recorrible que obtuvo el primer premio.

Cada escultura colgante, suspendida por medio de gruesos resortes, estaba realizada en tela de algodón pintada con témperas fluorescentes y rellena con gomaespuma. El motivo rayado sobre la tela imitaba –con una paleta mucho más vibrante– los estampados de los cotines de los colchones. Mecerse en estas esculturas rememoraba el rebote sobre un cotín, como se llama en lunfardo a la cama. En años de proclamación de liberación sexual, la incitación a “revolcarse y vivir” era una consigna provocadora también por el uso del lenguaje popular.

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Inventario 7792

Obra No Exhibida

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