Galería Quero

Piro Sánchez (Misterpiro)

NOMBRE: Andrés (Piro)

APELLIDOS: Sánchez-Ocaña Núñez

LUGAR DE NACIMIENTO: Plasencia

FECHA DE NACIMIENTO: 1994

PROFESIÓN: Artista

 

 

Piro Sánchez, conocido como Misterpiro, es nuestro fichado esta semana y también uno de los más jóvenes en pasar por esta sección. Se inició en el graffiti en Plasencia, la ciudad donde transcurrió parte de su juventud, y tras graduarse en Diseño en la Universidad Complutense de Madrid, ha compaginado la pintura (a menudo en acrílicos, acuarelas y técnicas al agua) con el desarrollo de murales callejeros que ha presentado tanto en España como en Londres, Roma, Lisboa, Nueva Delhi, Seúl o Nueva York.

Queremos saber más de la importancia de la improvisación en su trabajo y de su voluntad por generar, sea a través del spray o del pincel, composiciones fluidas y luminosas, abstractas y coloristas, porque no es su terreno el de las tonalidades tenues.

Sus comienzos, lo hemos dicho, tienen que ver con el arte urbano, pero nos explica Piro que no tardó en darse cuenta de que necesitaba experimentar con otras técnicas. Algunos de sus primeros proyectos los realizó por encargo y en el mencionado campo del mural: Creo que siempre hice arte pero tardé en darme cuenta. Quiero decir, mi juventud y mi adolescencia la pasé en la calle, rodeado de amigos y de gente más mayor que yo. Ninguno éramos artistas pero a todos nos unía que pintábamos graffiti, por pura diversión, sin ningún pretexto más que el de pasar los fines de semana juntos haciendo algo que nos gustaba, algo en común.

Yo de pequeño ya pintaba, era algo intrínseco en mí. Llegaba a casa y dibujaba todo lo que había visto durante el día. Cuando crecí un poco más, en el instituto, el graffiti llegó a Europa desde Estados Unidos y más tarde a Plasencia, donde crecí. Y como niño que siempre quiere hacer lo que hacen los mayores, (y por suerte con el beneplácito de mis padres), me puse a pintar en la calle con las pocas referencias que me llegaban en revistas, fanzines o que veía en la calle. De aquí mi nombre Piro: me autobauticé con once años y, por suerte, casi veinte años después me sigue identificando para firmar y representar toda mi obra y mi parte creativa.

Pronto me cansé de hacer letras: el graffiti nunca fue lo mío, pero sí la pintura. Experimentar con técnicas nuevas y formatos grandes y la rapidez de la calle me encantaba. Empecé a jugar con la figuración y no tardaron en llamarme para hacer murales por encargo, hacía todo lo que te puedas imaginar para cualquier tipo de cliente; no tenia un estilo propio, era casi un diseñador de paredes, un decorador. Tenía 16 años y, muy lejos de la realidad, yo pensaba que era un artista, o al menos eso es lo que me decían, así que esto podría haber sido el comienzo.

Paralelamente también pintaba en casa y no tardé en intentar exponer y vender lo que hacía; a los 18 años, antes de empezar la universidad, hice mi primera exposición y me fui a Madrid a estudiar Diseño Gráfico porque jamás pensé que se podía vivir de lo que ya estaba haciendo, pero me equivoqué.

Su primera producción fue figurativa, pero Misterpiro terminó apreciando que concedía tanta atención a aquello que rodeaba a sus motivos como a estos en sí y tomó un rumbo abstracto. Parte de su trabajo puede entenderse como un ejercicio de materialización de recuerdos y, en su creación reciente, se viene interesando por proyectar su obra espacialmente: Cuando empecé a pintar no me podía imaginar cómo era una obra firmada por mí, sin figuración en ella. Pero pronto me di cuenta de que tanta importancia le daba a la figura como al fondo y a la atmósfera en la que se encontraba.

Con los años descubrí que esa parte sensorial y etérea que rodeaba a la figuración era la que más feliz me hacía desarrollar, tanto que poco a poco todos los elementos reconocibles fueron siendo anulados hasta desaparecer, centrando todo mi tiempo en la evolución de gestos, movimientos, trazos y veladuras, transformando así la pintura en un lenguaje y el gesto en idioma propio, viendo cómo cambia en mi a lo largo de los años. Me interesa la evolución de uno mismo y las conversaciones pasadas, por eso disfruto pintando encima de cuadros o pruebas de hace años que voy guardando con paciencia, es como hablar con tu yo de hace años y entender por qué has llegado hasta aquí. El tiempo es fundamental para mí, hay obras que tardo en finalizarlas meses e incluso años, hay algunas que nunca se acaban o que se acabarán cuando ya no pueda pintar.

Busco inspiración en lo inmaterial, lo social o lo humano; mis experiencias se reflejan en el proceso, un proceso primero irracional y después meditado. Trato de buscar y construir una lógica dentro del caos en la toma de decisiones. Mi parte racional intenta arreglar lo que la intuición, el ritmo y el no-miedo destruye de alguna manera, un juego eterno porque con el tiempo vamos pensando diferente y cambiando de ideas.

Me gusta también recordar una persona o un viaje con imágenes sin elementos reconocibles y materializar estos pensamientos conscientes de manera inconsciente, eliminar el pensamiento consciente. Me considero un ser social, la mayor parte de los momentos de mi vida en las que estoy solo es cuando estoy pintando, y me inspiran mucho las relaciones personales, el contacto, la vida real, el ser humano y sus conexiones. Por eso siento que mi obra debe ser cien por cien física y no digital: en el mundo digital es muy fácil ir hacia atrás, eliminar errores, retirar acciones; en el mundo físico los errores dejan huellas y capas que poco a poco van construyendo algo, a veces bonito.

Actualmente estoy investigando como concepto cómo unir más los lenguajes opuestos con los que empecé a desarrollarme como artista y más me representan (acuarela-spray, papel-mural), dando un paso más hacia el dialogo entre los dos y jugando con el contenido pero también con el continente; sacando la obra de la bidimensionalidad en la que estoy acostumbrado a trabajar y empezando a desarrollar grandes instalaciones de papel, gasa y telas que salen de la pared y se extienden por la arquitectura del lugar.

Siento que mi obra debe ser cien por cien física y no digital: en el mundo digital es muy fácil ir hacia atrás, eliminar errores, retirar acciones; en el mundo físico los errores dejan huellas y capas que poco a poco van construyendo algo, a veces bonito.

Como ya hemos avanzado, se sirve Piro Sánchez de distintas técnicas pictóricas y de forma simultánea; como nos explicará además, sobre muy distintos soportes: En todo este recorrido me he encontrado y he experimentado con multitud de técnicas, ninguna de las cuales he abandonado del todo. Cuando empecé a pintar disfrutaba mucho haciendo pequeñas acuarelas sobre papel en casa. A la vez pintaba en la calle con sprays, rodillos y pintura plástica para hacer los murales; son dos procesos totalmente opuestos. Uno es más paciente, suave y delicado y el otro más agresivo y rápido.

Con los años he conseguido aunarlos tanto en el trabajo de estudio como en el muro, hasta conseguir un lenguaje en el que verdaderamente me siento cómodo. En ambos medios, el material principal que une todas estas técnicas siempre ha sido el esmalte acrílico. Me gusta la potencia de color que puedes encontrar en ellos, como la elasticidad y plasticidad, similar al óleo, que tienen. A la vez es superpolivalente, ya que son muy opacos y si utilizas agua llegan a comportarse como acuarela, permitiendo así hacer capas y veladuras de tamaños inmensos.

Con el tiempo, a esta mezcla de trazos de sprays, brochazos, aguadas y manchas de esmalte acrílico he ido añadiendo diferentes técnicas como el aerógrafo, ceras, marcadores, collage, resinas y toques finales de óleo, sumándose así poco a poco como pequeños rastros de momentos de mi vida.

A lo largo de los años también he ido cambiando de soportes y formatos. Como siempre he hecho formato grande en la calle, disfruto y me relajo mucho con el papel en formato pequeño, me permite mucha mas concentración y detalle. Los soportes de las piezas han ido cambiando entre papel, madera, algodón o lino, aunque al haber estado familiarizado con el formato mural, esto me ha permitido experimentar con todo tipo de soportes en el exterior, como mobiliario, coches, piezas arquitectónicas o incluso barcos.

Sus referentes son muy diversos y no solo ligados a las artes plásticas, aunque no encontraremos alusiones concretas en su trabajo a ninguno de ellos. La vida moderna que nos arrastra también se deja sentir en su producción, de nuevo nunca de forma explícita: No sabría por dónde empezar; tengo mis referentes de siempre, pero cambio de gustos a diario.

Me inspira mucho la contemporaneidad de las cosas y cómo todo va cambiando estrepitosamente. Considero que estoy bastante conectado con todo lo que está pasando, con lo que me interesa e inevitablemente con lo que no, debido a la sobreinformación que tenemos. Creo que todo esto hace un poso en mí a diario, aunque creo también que me hace olvidarlo rápido.

Aunque no esté en mi obra también observo mucho la de pintores figurativos y ceramistas como Emilio Villalba, Yong-Chul Kim, Lugas Elias, Cary Hulbert, Aaron Johnson, Ruby Rosenery, Pk Ceramics, Sopopomo o Cesc Abad. Pero, sin duda, algo que no ha cambiado en mí desde que empecé ha sido la atracción por la abstracción y el expresionismo abstracto, de cualquier época, desde contemplar la pintura tradicional china o Turner, a Helen Frankenthaler, Cy Twombly o De Kooning, Gerhard Richter, Joan Mitchell… También autores de generaciones más recientes, como Julio Galindo, Katharina Grosse, Frederic Anderson, Vivian Suter o Mary Weatherford. Pero sobre todo me fijo en todo lo que está ocurriendo ahora, hay una escena contemporánea abstracta muy fuerte de artistas de mi generación, como Marcel Rozek, Nils Jendri, Marco Pariani… O en conversaciones con amigos como Javier Ruiz, Ana Barriga, Carlos Pesudo, Gabriel Coca, Amaya Suberviola, Gripface, Roberto Rivadeneira, Seleka o mi compañero de estudio de hace años, Sabek.

Musicalmente también estoy influenciado: es como un motor para trabajar, lo necesito y, por lo tanto, mis piezas también. Soy bastante ecléctico y según la hora del dia y el formato de la pieza puedo estar escuchando desde Connan Mockasin a Triana; disfruto mucho con las selecciones musicales de John Gómez, Palms Trax, Folamour, Hunne, Trujillo o Barbara Boeing. También podría decir que estoy influenciado por varios chefs, diseñadores de moda, interioristas o de mobiliario.

Entre sus proyectos hasta ahora, quiere incidir Piro Sánchez en dos a cielo abierto y en sus numerosas colaboraciones dentro y fuera de las artes plásticas: Siempre he estado buscando el equilibrio entre los proyectos fuera y dentro del estudio, uno es el aprendizaje interno y el desarrollo personal y el otro es llevar todo eso aprendido del estudio a otro medio y entorno, del cual también te llevas otro tipo de aprendizaje.

Por ejemplo, dos proyectos que me marcaron mucho en relación con el mural fueron el Festival Inspire en Canadá y el proyecto de rehabilitación de la Avenida de la Independencia de Quito, Ecuador, en el que me pasé un mes buscando inspiración en el patrimonio inmaterial que teníamos en común para luego desarrollar un mural que ayudaría a rehabilitar una zona en vías de desarrollo de la ciudad.

Disfruto mucho haciendo colaboraciones con artistas plásticos, pero también con artesanos, chefs, músicos o arquitectos, que para mí también son artistas. Es una manera de elevar la plasticidad de mi obra y hacer que el espectador pueda tener otro tipo de experiencias.

Por ejemplo, llevo colaborando un par de años con el chef Alejandro Serrano en un proyecto que une el arte y la gastronomía en el que el espectador está inmerso en una experiencia 360º. Es un proyecto muy bonito de inspiración mutua donde partimos cada uno del proceso creativo del otro para idear un menú degustación en el que mi trabajo y el suyo están fusionados a la hora de producir las piezas de arte que el comensal disfruta y adquiere. Cada año que pasa vamos mejorándolo y editándolo y va tomando matices diferentes, por lo que en cada adaptación es diferente.

Próximamente expondrá el artista en Madrid y Cáceres: He hecho un parón obligatorio de casi cinco meses de producción de obra, debido a que me he mudado a mi estudio y he estado reformándolo todo este tiempo. Por fin he encontrado mi espacio de trabajo definitivo en Carabanchel (Madrid), después de muchos años de mudanzas. Estoy trabajando con muchas ganas en formatos grandes sobre algodón y lino crudos, cosa que no he podido hacer hasta ahora por espacio y logística.

Me encuentro en un momento de experimentación en el que estoy trabajando a partir de pequeños bocetos y papeles que he ido haciendo este año atrás, transformándolos y distorsionándolos digitalmente para adaptarlos a estas piezas grandes, algo parecido a como trabajo cuando hago murales.

Ahora mismo estoy preparando un par de colectivas de abstracción, con la Galería Villazan, y un solo show en Madrid a final de año. Como decía, estoy explorando el camino de la instalación en gran formato, y esto lo utilizaré en concreto para una exposición en el Museo del Archivo Histórico de Cáceres, donde intervendré una de las salas del edificio.

Pronto podremos conocer más de su trabajo aquí: https://misterpiro.com/. También en Instagram: https://www.instagram.com/misterpiro/

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