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Shilpa Gupta, el sol luce para todos

La primera muestra del programa expositivo del Centro Botín de Santander este año ha abierto sus puertas este fin de semana: “Yo también vivo bajo tu cielo” presenta la obra más reciente de la artista india Shilpa Gupta en diálogo con proyectos que ha realizado en las últimas dos décadas, marcados una y otros por el deseo de reconocimiento a quienes fueron silenciados en un contexto que le es cercano y por la voluntad de desdibujar fronteras entre personas, bienes e ideas; reivindica, en definitiva, la libertad de expresión y de movimiento.

Conviene tener en cuenta, a la hora de acercarnos a su producción, fundamentalmente conceptual y lírica, que en el área del sur de Asia donde esta artista creció las disputas sociales y territoriales en relación con esas fronteras han sido constantes, y que han afectado de manera profunda a las vidas cotidianas y a los derechos básicos de la población civil; ha tratado Gupta, una y otra vez, de poner en cuestión esas barreras y, en el espacio de libertad que constituye su obra, de desdibujarlas o disolverlas, de traspasarlas, tanto aquellas que tienen que ver con límites físicos como las ideológicas, las intangibles. En la misma línea, el empleo en sus propuestas de voces en distintos idiomas remite a las muy diferentes comunidades, con sus lenguas y creencias propias, que habitan Mumbai, la ciudad donde nació; resultarán desconocidas a la mayoría del público occidental, pero el propósito de esta autora es que, a través de su cariz poético, puedan penetrar en su inconsciente.

Shilpa Gupta. Yo también vivo bajo tu cielo. Centro Botín. Fotografía: Belén de Benito

Interesada por esas consecuencias de la censura y del aislamiento en la esfera más humana y práctica, Gupta se sirve justamente de la palabra -la escrita, la hablada o la cantada- como gran instrumento expresivo. La pieza que da título a esta exhibición, I Live Under Your Sky Too, viene desarrollándola desde hace veinte años: se trata de una instalación de luces LED en la que se proyecta repetidamente esa frase en inglés, español y urdu, reclamando la presencia efectiva de aquellos a quienes no solemos prestar atención.

El centro del recorrido lo ocupa, no obstante, Listening Air (2019-2024), un espacio de escucha compartida que Gupta ha producido específicamente para esta ocasión y que consta de diversos micrófonos en suspensión que se mueven desprendiendo las voces de varias comunidades oprimidas a lo largo de la historia, haciendo audibles en Santander palabras que pudieron oírse en paisajes lejanos y en tiempos diversos: en campos de arroz, bosques, calles o universidades de distintas partes del mundo. Podremos escuchar el Bella Ciao que cantaron primero las mujeres trabajadoras del arroz del valle del Po en los cuarenta y, hace solo unos años, los agricultores que protestaban por sus condiciones de trabajo en Nueva Delhi; We Shall Overcome, una canción popular y obrera que ha transitado desde Carolina del Sur hasta la plaza de Tiananmen de Pekín, pasando por diferentes plantaciones de tabaco; Hum Dekhenge, obra del poeta pakistaní Faiz Ahmed Faiz que recientemente se entonó en los campus universitarios en India durante los últimos disturbios políticos; o No Nos Moverán, que no necesita muchas presentaciones: su origen es un canto espiritual de los africanos esclavizados del sur de Estados Unidos, pero lo entonaron también, entre otros muchos, quienes protestaban por el golpe de Estado en Chile hace cincuenta años. Los espectadores podrán sumarse a la coreografía de la instalación, reaccionando a su manera a esas voces grabadas.

Shilpa Gupta. Sin título, 2023. Fotografía: Belén de Benito

Otra instalación reciente de Gupta en el Centro Botín la componen un conjunto de dibujos en los que veremos trazados contornos de distintos cuerpos junto a los vacíos dejados por otros, cuya ausencia queda así remarcada. Corresponden a poetas que en muy distintos países (de Italia a Nigeria, pasando por Rusia, Turquía, China, Azerbaiyán, Pakistán o Myanmar) fueron encarcelados precisamente por sus palabras; acentuando el carácter metafórico del conjunto, esos dibujos se han enmarcado en jaulas de madera junto a versos de estos autores.

Forma parte esa obra de un proyecto de investigación amplio en torno a poesía y represión, de proyección internacional, del que también ha llegado aquí un conjunto de piezas elaboradas con materiales cotidianos: nos referimos a botellas de vidrio de boticario de farmacia cuyas etiquetas contienen versos de poetas censurados y, en su interior, el aliento invisible de estos mismos versos susurrados por la artista (Sin título, Poema hablado en una botella); a una torre de 21 puntas de lápiz sobre un pedestal de madera, que parece a punto de derrumbarse por su fragilidad y que apunta a la persistencia del poeta en su trabajo pese a las amenazas (Torre de lápices rotos); o a una pequeña porción de un reloj en forma de cuña, fundida en bronce de munición, que hace alusión al tiempo material permitido en las cárceles para las visitas desde el exterior (Horas de visita).

Shilpa Gupta. Sin título. Poema hablado en una botella, 2021-2023. Fotografía: Belén de Benito

Junto a la palabra, otro de los instrumentos de Gupta a la hora de referirse a los silenciados y ausentes es el cuerpo, que suele presentarse en sus trabajos frágil y dividido. Sin título, Distancia entre dos lágrimas (2021) consta de una barra de aluminio que marca la distancia entre las pupilas de la autora; Un líquido, la boca se congela (2018) es otra escultura de bronce de munición fundido, ahora con la forma del negativo de la cavidad de una boca abierta, por todos los que tuvieron que cerrarla; en el mismo material fundió calzas negras para pies, de distintas alturas, con las que alude a la posibilidad de subirse a ellas para atisbar horizontes desconocidos. Contemplaremos también láminas de cera de diferentes formas pertenecientes a su serie Molde de un cuerpo (2023): se crearon a partir del de la artista, devenido cuerpo en negativo que se ofrece aquí aplanado, seccionado y apilado.

Otra pieza concebida para esta exhibición en el Centro Botín es 100 mapas dibujados a mano de España (2024): contó con la colaboración de un centenar de personas en varias ciudades de nuestro país para trazar a ojo a el contorno de nuestras fronteras en las páginas de un libro; sus hojas han sido después agitadas por un ventilador, incidiendo en el carácter ocasionalmente artificioso de esas barreras. Desde esa perspectiva podemos entender también Stars on Flags of the World (2024), un textil bordado con las estrellas de todas las naciones del mundo, reconocidas o no, solapadas al extraerse de sus enseñas originales.

Shilpa Gupta. Stars on Flags of the World, 2012-2023. Fotografía: Belén de Benito

Destaca igualmente, en “Yo también vivo bajo tu cielo”, Todavía no saben lo que sueño (2021), una pantalla analógica semejante a las de estaciones de transporte en la que se generan, de forma rítmica, frases breves escritas por Gupta, no siempre coherentes, a veces de carácter personal y otras de índole social, fragmentadas o entrelazadas: podemos interpretarlas como expresiones emocionales, esta vez sí libres, sobre las que el visitante podrá formular infinitas conjeturas, nunca certezas.

Ha comisariado la exhibición Bárbara Rodríguez Muñoz, directora de exposiciones del Centro Botín, y se ha acompañado esta presentación de la celebración, hace solo un par de semanas, del último Taller de Arte de su Fundación a cargo de esta creadora india: The Ground Slips Between Us.

Shilpa Gupta. Todavía no saben lo que sueño, 2021. Fotografía: Belén de Benito

 

 

Shilpa Gupta. “Yo también vivo bajo tu cielo”

CENTRO BOTÍN

Muelle de Albareda s/n

Jardines de Pereda

Santander

Del 23 de marzo al 8 de septiembre de 2024

 

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