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El redescubierto Ecce Homo de Caravaggio, en préstamo en el Museo del Prado

Hace tres años y justo en estas fechas, en abril de 2021, el Museo Nacional del Prado llamó la atención del Ministerio de Cultura español sobre la aparición, en la firma de subastas Ansorena, de un Ecce Homo que en aquel momento se atribuía a un seguidor de José de Ribera y llevaba por nombre Coronación de espinas. Desde entonces, y hasta su reciente adquisición por un coleccionista anónimo (británico y residente en España), la pintura ha permanecido bajo custodia de la galería de arte Colnaghi, con la colaboración de Filippo Benappi (Benappi Fine Art) y Andrea Lullo (Lullo Pampoulides), siendo además restaurada por Andrea Cipriani y su equipo bajo la supervisión de expertos de la Comunidad de Madrid. Sobre ella ha efectuado una investigación Claudio Falcucci, ingeniero nuclear especializado en la aplicación de técnicas científicas al estudio y conservación del patrimonio cultural, y sus conclusiones, junto a las de otros estudios llevados a cabo por Maria Cristina Terzaghi, catedrática de Historia del Arte Moderno en la Universidad Roma Tre y miembro del comité científico del Museo di Capodimonte de Nápoles; Gianni Papi, historiador del arte y escritor; Giuseppe Porzio, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Nápoles, y Keith Christiansen, comisario del Metropolitan Museum, han venido a coincidir en que, por técnica, estética e iconografía, esta obra corresponde a Caravaggio.

Se trata de un óleo datado hacia 1605-1609 que formó parte de las colecciones del rey Felipe IV; representa al gobernador romano Poncio Pilato presentando a Cristo al pueblo con aquellas palabras, Ecce Homo, episodio de la Pasión recogido en el Evangelio de San Juan. Su composición destaca por su dinamismo y su carácter tridimensional, innovaciones reseñables dado el carácter tradicional de este motivo iconográfico.

El nuevo poseedor de esta tela -cuya identidad, como decimos, se desconoce- ha decidido su préstamo temporal al Prado, donde podrá verse a partir del 28 de mayo y durante nueve meses, hasta octubre en el marco de una instalación especial; su exhibición en Madrid se acompañará de la publicación de un volumen, titulado Caravaggio: El Ecce Homo desvelado, con textos de Christiansen, Papi, Porzio y Terzaghi donde se explicarán las razones de la inclusión de la obra en el catálogo hasta ahora atribuido a Caravaggio (hay que recordar que, por sus circunstancias vitales y la brevedad de su trayectoria, no fue un pintor prolífico; hasta ahora se consideran suyas sesenta pinturas).

Son muchas las manos por las que ha pasado este Ecce Homo desde su creación. El primer testimonio escrito de su existencia se fecha en junio de 1605: nos referimos a un compromiso firmado en Roma por el artista y el aristócrata Massimo Massimi; en 1631 sabemos que pertenecía a los fondos de Juan de Lezcano, secretario de Pedro Fernández de Castro, embajador de España en Roma hasta 1616 y luego virrey de la corte de Palermo y, tiempo más tarde, formaba parte del inventario de la esposa de García de Avellaneda y Haro Delgadillo, que fue conde de Castrillo y virrey de Nápoles, cuando aquella marchó a Madrid. Ya en 1666 conocemos que se integraba en la colección permanente del citado Felipe IV y que, en 1701-1702, se exponía en la vivienda de su sucesor, Carlos II.

Décadas después, en 1789, era en el Real Sitio de la Casa de Campo donde se exponía la pieza, pero en 1816 podemos situarla ya en el Palacio de Buenavista de Madrid, como parte de la colección de Manuel Godoy, valido de Carlos IV. A su muerte se cedió a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero no permaneció allí demasiado tiempo, porque en 1821 su miembro honorario, y diplomático, Evaristo Pérez de Castro Méndez la recibió a cambio de la donación de otros trabajos a esa institución. A la familia de este último ha pertenecido este Caravaggio hasta este año.

Como ha subrayado Miguel Falomir, director del Prado, la alerta del Museo al Ministerio sobre la importancia de esta pintura favoreció que hoy no pueda salir de España; en 2021, fue declarada BIC por la Comunidad de Madrid y es inexportable, salvo de forma temporal. Según informaciones de ABC, su actual propietario desembolsó por el lienzo 36 millones de euros en su subasta; la duda general hoy es por qué el Estado español no ejerció en esa puja su derecho de tanteo. Hasta hace unos meses se daba por hecho que  formaría parte de los fondos de esta pinacoteca o los de la Academia de San Fernando, a la que, como dijimos, se encuentra históricamente ligado.

Michelangelo Merisi da Caravaggio. Ecce Homo (después de la restauración), 1605-1609. Cortesía de colección privada

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